Historias y Relatos Swinger
historias reales de nuestros usuarios
Historias y Relatos Swinger
Conoce las historias calientes de nuestros usuarios.
REPARTIDOR DE CERVEZAS
Íbamos por dos micheladas, al entrar, el lugar todo estaba ocupado en la planta de abajo y tuvimos que pasar a la planta alta. Fuimos la única pareja por un buen rato.Ya en la tercera ronda de micheladas de pronto sube un joven vestido con uniforme de conocida empresa y su figura se dibujaba en su ropa. Yo en confianza por lo solitario del lugar tenía la pierna abierta y despreocupadamente conversaba con mi esposo sobre mi apetitos sexuales. Desde que subió me exitó, sus brazos y la forma de cómo estibaba los cartones vacíos. Pudo llevarlos en dos viajes, pero aligeró la carga. Yo por el tono de la conversación abrí la pierna y corrí mi vestido y dejé abierto el deseo de probarlo. En el segundo viaje, al subir me sonrío, yo chupaba mis labios. Mi esposo revira al darse cuenta y me dice que si quería un rapidin. Dije que sí y enseguida se levanta mi esposo y se va al baño, desde ahí observa el espectáculo. Yo mientras tanto seguí con la mirada al cervecero y volví a lamerme los labios. Lo llamé y se acercó con nerviosismo. Al decirle si le gustaba lo que veía se inclinó un poco para escuchar yo le tomé de los brazos y sentí sus músculos. Él asintió y me besó. Percibí su aliento de cansancio por el trabajo y también toque su verga que también ya estaba muy dura. Me jaló hacia donde estaban los cartones de cerveza y me besó levantando mi vestido para tocar mi humedecida panocha. Yo desesperadamente le bajé la bragueta y descubrí un trozo de carne muy gruesa y de tamaño mediano. Tal ves de 17 cm. Me llamó la atención el diseño de su glande un poco gordo más que el tronco y vi como sus huevos colgaban como testículos de toro. Jalé mi bolsa y le coloqué el condón, me volteo y le ofrezco mis nalgas, me las acaricia un instante y pasa su mano por mis labios como para sentir la intensidad de mi exitación. de pronto sentí como de manera muy firme su glande se abrió paso entre mis labios menores y sentí como me llegó hasta el fondo y llenó toda la vagina, sus manos se posaron sobre mis caderas y me garró con fuerza y como con desesperación y empezó a bombear. No tardó sentí que sus testículos se pegaban y rebotaban en mi clítoris, lo que provocó que generara más líquidos y mi primer orgasmo. Con su mano me obliga a inclinarme más y eso provocó que le apretara mas el pene. Tomó mis nalgas y las abrió como para verme el culo y me las apretó con ganas y me las arañó con fuerza, como tigre que deja huella por su territorio. Mis senos jugueteaban en el aire cuando sentí que me jaló hacia él con más fuerza y de pronto su semen caliente inundó el condón. En ese momento tuve mi siguiente orgasmo. Se queda pegado a mi espalda y me abraza por un instante hasta que su pene se puso flácido. Cuando nos despegamos, mi esposo salió sonriente del baño y acariciándose la verga, así como dos hombres venían subiendo distraídamente las escaleras. Yo me acomodaba el vestido. Lo que pasó después, será otra historia...
Tweet
Regístrate y conoce mas historias