Sitio exclusivo para adultos · Comunidad privada · El NO se respeta

Historias y Relatos Swinger

historias reales de nuestros usuarios

Historias y Relatos Swinger

Conoce las historias calientes de nuestros usuarios.


Mi Amante

Luego de varios meses chateando al estar en distintas ciudades, sin suerte para contactar, finalmente regresó al DF por lo que coincidiendo finalmente en tiempo y región, finalmente decidimos conocernos y dar rienda suelta a esa pasión compartida durante largas noches.

Quedamos de vernos en el Metro Doctores, llegando ambos puntualmente y con la excitación de conocer finalmente a la persona del otro lado del teclado. Nos saludamos como buenos amigos y nos encaminamos al hotel, donde en el lobby coincidimos con otras dos parejas mientras esperábamos habitación, por lo que una vez se desocuparon los espacios, intercambiamos números para vernos más tarde.

Cada pareja fue a su habitación, donde cada cual, por separado, iniciaba una de las veladas más eróticas y cachondas que he vivido hasta ahora.

Nos instalamos y fui a comprar algo de beber mientras ella se ponía cómoda, por lo que al regresar y tras acomodar todo en la mesa, nos fundimos en besos y caricias mientras nos despojábamos de la ropa, desnudándola primero a ella y dejando al descubierto sus enormes tetas, esas que me encantan y tanto me han hecho gozar.

Ese primer momento, de exploración me llevó a acariciarla por completo, recorriendo su piel con la mía, mientras lentamente la dejaba caer sobre la cama para darle una rica sesión de sexo oral, recorriendo sus caderas con mi lengua mientras intercalaba con su vulva y labios vaginales, deslizando mis dedos uno por uno en su cavidad que poco a poco se humedecía y contraía a cada caricia, empapando mis manos y mi boca, bebiendo sus jugos mientras a lengüetazos le arrancaba ese soñado primer orgasmo para beberlo y saborearlo mientras iba subiendo por su cuerpo para darle el beso de la complicidad, compartiendo sus mieles mientras poco a poco introducía mi pene entre sus piernas.

Al tener la cabeza del glande adentro, con la humedad del orgasmo previo, no fue difícil introducir el resto de un solo golpe, arrancando un leve quejido mientras sus ojos se volteaban a la par que los músculos de su cuerpo se tensaban y su espalda se arqueaba para iniciar un  frenético pistoneo golpeando su cadera contra la mía.

Así continuamos hasta que las contracciones en su vagina delataron la llegada de una nueva andanada de orgasmos que se sucedieron mientras arremetía con toda la fuerza de mi virilidad.

La tenía pues, a mi merced, por lo que la acomodé de perrito a la orilla de la cama para seguir bombeando mientras aprisionaba sus enormes nenas con mis manos, jugando mientras besaba su cuello y espalda, recibiendo una nueva oleada de su humedad en mi verga mientras sus músculos vaginales se movían aprisionándome.

Cambiamos de posición y ahora ella me cabalgaba mientras seguía la andanada de orgasmos, entregándome sus tetas en manos y labios, dándole nalgadas a esta perra que usaba mi verga a su entero gusto, moviendo sus caderas hasta recostarse sobre mi pecho, acomodar sus piernas sobre las mías y perderse en ese viaje astral que solo las mujeres que están siendo complacidas a su entero antojo son capaces de experimentar.

Movía sus caderas y aprisionaba mi verga con su vagina, húmeda, que escurría y me empapaba los huevos, meciéndose y llevándome en ese vaivén a un punto donde ya no era más un simple palo sino el primer encuentro de dos amantes que saben que lo que les encanta es el sexo y justamente eso tendrían cada vez que se encontraran.

Cuando el placer parecía haberla extenuado, aproveché que la posición para mi era relajada, por lo que siendo un respiro para mi, giré nuestros cuerpos para quedar sobre ella de nueva cuenta, bombeándola sin que opusiera mayor resistencia, dejándose llevar por la calidez de la fricción que emanan dos cuerpos que se han acoplado a la perfección.

De nueva cuenta, me encaramé para saborear sus tetas, girarla boca abajo sobre la cama y dejar sus nalgas a mi merced, para nalguearlas y estrujarlas mientras el acto frenético de la posesión sexual continuaba, entregándome nuevos orgasmos hasta que, sabiendo que era necesario descansar, la invité a cabalgarme y que disfrutara de mi verga.

Cuando ella está sobre de mi, vaya que disfruta de tener la verga adentro, y en esta ocasión se dio tiempo para recorrer, sin prisas, cada milímetro de la piel del tronco con su vagina húmeda, depositando sus jugos sobre mi hasta recostarse sobre mi pecho y permanecer tranquila, relajándose para ahora si refrescarnos y preparar el segundo round.

Le serví un vaso de jugo y la acompañé con una cerveza para refrescarnos mientras comentábamos lo bien que la estábamos pasando, mirando el reloj y, notando con gran sorpresa que habían pasado ya poco más de 2 horas de haber iniciado la faena.

Justo en eso escuchamos que tocaban a la puerta y era una de las parejas con las que coincidimos en el lobby, decididas a compartir la velada, pasando a nuestra habitación para llamar a la tercer pareja e iniciar una auténtica bacanal que no concluyó sino hasta que la mañana siguiente, con varios visitantes que se unieron al juego del sexo consensuado, en grupo y sin mayor regla que respetar el no.

Eso quizá lo narraré en otra ocasión, pues por ahora es esta experiencia del primer encuentro la que quería compartirles, esperando les guste e invite a conocernos, ya sean damas solas, parejas o algún afortunado que, como hubo un par aquella noche, estén decididos a participar de este juego de pasión desenfrenada.



Regístrate y conoce mas historias