Historias y Relatos Swinger
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Fantasia en la cabina de la camioneta.
Resulta que el sexo llega a ser monótono después de un tiempo, y es necesario reactivarlo. Teniendo en cuenta que el sexo no solo es físico; un gran porcentaje de excitación se deriva del aspecto mental.
Es por ello, que muchos buscamos diversas maneras de encontrar placer, mas haya de la simple penetración.
Esa ocasión citamos a nuestro amigo y cómplice de fantasías en el lugar habitual, con la diferencia que ahora llevaba una camioneta pickup para estar los tres en la cabina. Esta idea, se le notaba a ella un nerviosismo claramente.
Acostumbramos escuchar música y tomar una sangría con vino tinto y vodka antes o bien como parte de nuestras fantasías, que mas bien han sido excepcionales experiencias.
Esperamos a nuestro amigo y cómplice sentados ya en la segunda copa de vino, ella nerviosa y mas cuando este se sienta a su lado. En una platica amena, ella al centro, solemos discretamente bajar nuestra mano y sobar sus piernas. Agitada se acomoda en su sillón excitada de ser descubiertos por los demás comensales o meseros.
A su oído nos acercamos, ante el ruido de la música, y le expresamos nuestro deseo de cogerla. Las palabras invariablemente detonan aun mas su excitación y apresura el terminarse su copa para indicar que desea salir del lugar.
En el estacionamiento, ubicada la camioneta estratégicamente en un lugar apartado al abrir la puerta del acompañante se convierte ese pequeño espacio en una especie de cabina privada en la que yo la abrazo de frente, beso su cuello, acaricio sus senos, mientras nuestro amigo por atrás se pega a sus nalgas y toca sus piernas.
Se escucha el efecto del momento; su respiración agitada e intranquila ya pide subirnos en la camioneta. Ella sube primero, nuestro amigo posteriormente, yo camino hacia el otro lado y subo en la puerta de conductor.
Inmediatamente al salir del estacionamiento y tomar la avenida principal, bajamos nuestras manos y ella nos ofrece sus piernas. Abriéndolas para acariciarla alternadamente; habla, se expresa excitada pidiendo ya cogerla. Baja sus manos y toca nuestras vergas, las soba ya con un éxtasis de desesperación.
Avanzamos y no dejamos de acariciarla, sus senos, sus piernas, su sexo. Sacamos nuestras vergas, y sin dudarlo una mano en cada una, las acaricia deliciosamente.
En medio del trafico, y baja a mamarme la verga, mientras ofrece sus nalgas para acariciarlas a nuestro amigo. Que delicia, en un momento cambia y le mama la verga a nuestro amigo, mientras continuo masturbándola tocando su sexo.
No llegamos al hotel, pide ser penetrada.
Circulando, buscamos una calle solitaria. Nuestro amigo se pone el condón y sin pensarlo dos veces ella sola se monta en su verga; agitada se inclina y girando ambos me alcanza la verga para mamarla. Así, en la cabina de la camioneta y circulando, se encuentra mamando y siendo cogida.
Los cristales, empiezan a empañarse obligándome a detenerme en una calle solitaria. No deseamos parar. Pido me siga mamando y nuestro amigo continua cogiéndola.
Ya es notorio el movimiento de la camioneta y los cristales empañados, suponemos nos observan, no importa; la excitación ha triunfado y no pararemos hasta terminar saciados.
Así fue, termine en su boca y el en sus nalgas.
Nos ocupamos en acomodarnos para movernos antes de que llamáramos mas la atención, la camioneta oliendo a sexo. Sudados, satisfechos, agitados reíamos y expresamos lo genial de nuestra experiencia.
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