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Como me embaracé tras un gagbang

Me animé a escribir mi historia (tal vez la mejor de mi vida) por grandes amigos que tengo en este portal y en el Senador...


Fue una reunión de amigos, dos de ellos singles y uno más ajeno al ambiente. Con otro mas, Héctor, ya había tenido relaciones conmigo. Cuatro chicos en total y yo, Maribel, su servidora.

Dicen que cuando no planeas algo, salen mejor las cosas y así fue. Decidimos seguir la fiesta en el depa de Héctor. Entre broma y broma, vimos algunos videos porno pero no buscando exitación, si no buscando desmadre tal cual. 

Uno de esos videos era de temática gagbang. No tardó alguien en decir la broma: "deberíamos hacer uno". El alcohol hizo lo suyo y las risotadas se convirtieron en risas nerviosas. 

Los vi deseosos, pero respetuosos, así que sabía que yo debía de romper el hielo. Así que, aún vestida, opté por tomar la mano de uno en mi vagina y otro en mis pechos.

Entendieron de inmediato y me empezaron a desnudar. Ellos también. Nunca se planeó nada, y pese a que el chico que no era swinger estaba dudoso, el resto lo llevamos. 

Sentirse deseada por 4 hombres creo tiene en la mente de una mujer dos visiones: una de ego y vanidad, donde es excitante sentirse la diosa única de un rito sexual; y otra de miedo, pues de repente crees sentirte violada, sin descanso y una es la que debe dar todo al 100%, pues los demás descansan aunque sea un minuto. 

Ahora bien, las posiciones al inicio las intentamos torpemente. No es tan fácil como las pintan las películas porno. Pero la exitación es mágica, y lejos de copiar, decidimos improvisar. 

Yo, parada, y uno detrás me lamia y sobaba mis nalgas. Otro de frente me lama la vagina. Otro me besaba la boca y otro me apretaba los pechos. Me sentí invadida y luego dominada.

Fue difícil hacerlo los 4 al mismo tiempo, así que fue por sesiones de dos. Uno cojiéndome, y a otro yo mamándosela. Luego los otros. Era como sentir carne por todos lados, penes buscando mi cuerpo, buscando penetrarme por todos lados, muchas manos sobandome y toqueteando, sin saber de quién se trataba. 

Luego empezaron las palabras fuertes, los elegantes pero fuertes jalones de cabello: A ver puta, mámala... tú Hector cógetela. Mis gemidos agudos, negándose a más y a la vez exigiendo más, se mezclaban en el ruido de jadeos varoniles, de mis nalgas golpeando el huevo de quien me coje, de ese ruido chillante de un pene mamado, fuera y dentro de mi boca, ese vaiven sin parar.

Uno por fin se vino... y lo recibí gustosa en la boca... el meco colgando de mis labios me hizo sentir deliciosamente vulgar, sucia, una hembra que ahora los dominaba a ellos. 

Estaba cansada, pero seguía exitada. Resolví recostarme, abrir las piernas como compás y dejar que me masturbaran con la mano. La escena era potentemente erótica, y solo querían mas de ese néctar blanco.

Vénganse en mí, les ordené. Primero fue uno... sus mecos calientes, vacilando mis labios vaginales, me exitaron demasiado. Hector, quien mamaba mis pezones, no pudo mas y se apuró para venirse en mi boca un poco y luego en el resto de mi vagina. Faltaba otro mas, quien explotó exitado todo su semen en mi vagina... que ya era un plato de carne con un estofado de semen, que yo removí con mi dedo, que insistía en masturbarme. 

Así terminó todo. Amanecí en la misma posición, abierta de piernas, con el cuerpo adolorido, vibrante de recordar lo sucedido, cansada, satisfecha y cojida. 

Pasaron los meses y me enteré de mi embarazo. Nunca pensé en abortar, de hecho me excitó la idea, y no por el hecho morboso que algunos creían, si no porque a final de cuentas, me pareció hermoso haber concebido un bebé producto de una explosión de placer tan intensa como conmovedora. 

Hoy en día, mi bebé de meses tiene 4 papás. Y así lo hablé con ellos. Tomé yo la responsabilidad y tan amigos como siempre. Sólo mencioné aquí a Héctor, porque el resto prefiere guardar respetuosa discreción con sus nombres.  

Soy mamá y una mujer plena que acepta no solo su sexualidad, si no traer a una pequeña a la vida. Me sigo cuidando, jugando voleibol y... espero próximos gagbangs... aunque claro, pensaré dos veces en el desenlace final... también hay que planificar.

Gracias, por leer, espero no haberlos aburrido. 
SU AMIGA, MARIBEL



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