Historias y Relatos Swinger
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Hola, tengo un antojo...
Éste fue el mensaje que detonó esta serie de imágenes en mi cabeza, que qué es lo que veo? está bien, te lo platicaré...
Veo una imagen donde estamos tú y yo en una habitación con luz natural, los colores son neutros, la temperatura de la habitación es cálida, a lo lejos se escucha una suave melodía de jazz, tú y yo estamos desnudos sobre la cama, tú estás recostado viéndome con tus ojos risueños, tus labios dibujando una mueca de satisfacción, yo sentada a tu lado en dirección opuesta frente a tí...
Tomo una de tus manos, la acaricio y la observo detenidamente, me gustan tus manos grandes y fuertes, tus dedos gruesos, la forma en que se marcan las venas en tu piel, acerco tus dedos a mi boca y los introduzco uno a uno, los acaricio con mi lengua, presionando mis labios para tomar la forma de cada uno de ellos, los saco poco a poco y muerdo suavemente la yema provocando una reacción placentera en tí, lo sé por tu rostro, cierras los ojos dejándote llevar por la marea de sensaciones que ahora nos envuelve...
Recorro tu brazo con mis labios y subo poco a poco hasta llegar a tu cuello, te beso despacio y doy pequeños mordiscos suaves, me encuentro con tu oreja, la acaricio con mi lengua, la tomo entre mis dientes suavemente y la recorro con mis labios, llego hasta tus ojos y los beso despacio, continúo de igual forma con el otro lado de tu rostro, llego a tu boca y ahí me asalta el antojo por tu lengua, te beso apasionadamente, nuestra respiración se acelera poco a poco y me detengo...
Bajo por tu cuello y llego hasta tu pecho, rodeo tus pezones con mis labios y los acaricio suavemente con mi lengua alternando uno a uno, bajo por tu vientre acariciando con mis labios tu piel tersa y cubierta por ese vello fino que obscurece por el centro tu pelvis, me detengo ahí para saborear tu piel y absorber ese suave aroma que expide...
Te pido que te gires tocando suavemente tu cadera con mis manos, lo haces y mis ojos se dirigen hacia tu espalda que me encanta, te confieso que cada que te miro por detrás ardo en deseo por abrazarte y posar mi cara en ella, la cubro de besos y caricias, mordiscos traviesos que te hacen saltar...
No aguanto la tentación y acaricio suavemente tus nalgas con mis manos, las beso y las muerdo suavemente haciéndote saltar por la sorpresa, ambos soltamos carcajadas llenas de excitación y nervios, sigo bajando por tus piernas provocando esa mezcla de cosquillas y placer, acaricio con mis manos tus muslos y pantorrillas para relajarte...
De pronto, no aguantas más y te giras abruptamente y me tomas de los brazos jalándome hacia tí, yo me monto sobre tí, te beso ardientemente en los labios causándote una nueva erección que trata de perforarme la piel, muevo mi cadera suavemente sin dejar de besarte y me penetro de un golpe, una oleada de placer recorre mi cuerpo haciéndome arquear la espalda, un gemido se escapa de mi garganta, cierro los ojos para sentirlo por completo y me sostengo de tu pecho para no perder el equilibrio mientras me acostumbro a tu presencia en mi interior...
Después de un segundo, logro recuperar el sentido y veo tu rostro observándome curioso, sonrío y comienzo a mover mi cadera suavemente, acoplando mis músculos pélvicos a la forma de tu erección, lo cual provoca en tí una reacción placentera, dejas escapar un jadeo que sofoco con mis labios, continúo con movimientos circulares, disfrutando en cada movimiento de tu erección, tus manos en respuesta se aferran a mis senos, enterrando tus dedos en mi piel, los estrujas, los acaricias, pellizcas mis pezones, es una mezcla de sensaciones, aromas, sabores, imágenes y sonidos sumamente excitantes...
Luego de un rato, tiras de mis brazos, obligándome a inclinar mi torso hacia el tuyo, lo cual deja mis senos al alcance de tu boca y aprovechas para morderlos, besarlos, estrujarlos a tu antojo, yo mientras disfruto de tus caricias, acoplo mis movimientos a esta nueva posición, pero tus brazos me inmovilizan tomándome por la cintura y liberando tu cadera, entonces aceleras el ritmo de la penetración, me encanta que hagas eso, por lo que contraigo los músculos de mi pelvis apretando tu pene con fuerza, y mis gemidos salen si que pueda evitarlo...
Tomas un descanso y yo retomo los movimientos de mi cadera, cambiando de ritmo mientras mis músculos pélvicos hacen su trabajo también, creando sensaciones distintas para tí, acelero mi ritmo y en esta ocasión creo que estoy a punto de explotar, mis movimientos se hacen cada vez más fuertes, cierras los ojos apretándolos por la sensación que esto te provoca, sale un grito de tu boca lo cual me excita tanto que me dejo llevar para terminar junto contigo, mis ojos se cierran también por unos instantes, mis músculos se contraen, mi cuerpo se convulsiona...
Finalmente logro sostenerme con los brazos para no caer sobre tí y poco a poco recobro la conciencia, abro los ojos y veo tu cara, una sonrisa se dibuja en mis labios, te beso y me recuesto a tu lado para recuperar el aliento, de pronto a lo lejos aparecen nuevamente las notas del saxofón, me abrazas y cierro los ojos para dejarme llevar por ese momento de placer contigo.
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