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Historias y Relatos Swinger
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Amistad reforzada.
Sucedió q una mañana desperté después de haber tenido un sueño de lo más erótico con una amiga común. Con toda intención lo hice saber a mi esposa y para mi sorpresa reaccionó con bastante interés. Me preguntó si de verdad me gustaría hacerlo y contesté afirmativamente. Ella contactó a Pilar, le comentó nuestra inquietud y el resultado de ello fue vernos esa misma tarde (pienso q en algún momento ambas ya lo habían planeado). Salimos de casa a buena hora y nos dirigimos al lugar de la cita. Pasamos por ella cerca de una estación del metro y nos enfilamos sin rumbo fijo. Yo iba con el miembro muy erecto al imaginarme cabalgando a Pilar y casi estoy seguro q ellas ya iban bastante húmedas de la entrepierna. Entramos al primer hotel q encontramos, nos instalamos con algo de visible nerviosismo. Mi esposa me sorprendió aún más al sacar de su bolso un par de negliges color negro con su respectiva tanga y entregó uno a Pilar. Les concedi un momento de privacidad para cambiarse y en unos minutos tuve a ambas semidesnudas a mi disposición. Mi esposa me pidió q atendiera a nuestra invitada, me acerqué a ella y besé sus labios mientras mis dedos tocaban su tibia piel. Ella correspondió a mis besos y pronto nuestras lenguas se entrelazan y nuestras manos acariciaba el cuerpo del otro.
Fue algo hermoso llenarla de besos y caricias mientras nuestras respiraciones se agitaban. Me comí sus pezones erectos mientras mis dedos acariciaba su vulva por encima de la delgada tela de su prenda más íntima, la cual deslice suavemente por sus caderas hasta despojarla de ella. Pilar instintivamente sabía lo q se aproximaba y separó sus piernas ante mí permitiendome mirar su linda y velludita vagina, q se entreabria como una bella flor. Primeramente besé sus piernas y sus caderas y al fin me dirigí oralmente a invadir con mi lengua su rosacea gruta de placer. Cubri de besos su suave follaje y lami sus labios internos sualevemente y probando su miel femenina. Mi lengua hurgaba cada vez más profundo en su dulce arroyo y mis labios aprisionaban su excitado clítoris cuando percibí su primera oleada de placer, la cual recibí gustoso.
Para ese entonces mi afeitada virilidad se balanceaba más erecta y dura q nunca y mis testículos rebosaban de leche masculina. Me incorpore y ella me ordenó "ven" separando aún más sus piernas e invitandome a entrar en ella. Coloqué mi pene en su gruta de amor y me deslice suavemente en ella, fue hermoso sentirme bañado por sus jugos femeninos mientras entraba y salía de su cuerpo y la habitación se llenaba de gemidos y respiraciones agitadas. De vez en cuando yo extraía toda mi Verga para verla completamente mojada con la miel y cremita de pilar y le preguntaba "de quién es tu hermosa vagina? " "es toda tuya, tomala" me respondía. Sus fluidos de amor ya mojaban las sábanas y movía muy lindo sus caderas. Cambiamos de posiciones varias veces, empinada, de cucharada, montandome, etc., ella se vino infinidad de ocasiones al grado que sus piernas presentaban ese ligero temblor q solo ocasionan una serie de intensos orgasmoshasta que nos detuvimos para entrar al jacuzzi a sugerencia de mi esposa.
Disfrutamos el agua caliente y burbujeante mientras charlabamos de diversos temas, ni parecía q minutos antes pilar y yo nos habíamos entregado a la lujuria y al sexo teniendo como espectadora a mi esposa en la misma cama.
Pensé q ya había finalizado esa linda experiencia porque ya era tarde y pilar es de las esposas a quienes les checan el tiempo, me resigne a ello, me salí de la tina y me recoste a ver la tv mientras ellas continuaban conversando.
Alguien de ellas sugirió irnos ya y mi esposa antes de entrar a la regadera me dijo "tienen 10 o 15 minutos más", lo q me sorprendió, tomé de la mano a Pilar y la condujeron a la cama. Mi erección estaba al máximo y ya deseaba descargar mi semental en un lindo, lubricado y velludito sitio. Como no teníamos mucho tiempo ella se acostó y separó sus piernas invitandome a subir nuevamente en su monte de Venus. Mi virilidad volvió a deslizarse en el interior de esa hermosa gruta de amor y la embesti como un toro de lidia. Ella gemia deliciosamente y pasaba sus uñas por mi espalda y mi trasero, fue algo único y hermoso. Sentí nuevamente como llegaba al orgasmo empapando generosamente mi hombría y las blancas sábanas. Finalmente presenti el arribo de una feroz eyaculacion e intente salir de esa rebosante vagina. Ella me lo impidió con firmeza y desesperación y derrame mi tibio, espeso y abundante semen en su cálido interior hasta la última gota mientras ella llegaba a su último orgasmo de la tarde poniendo los ojos en blanco y sus muslos temblaban una vez más.
Fue algo muy bello derramar todo mi tibio semen dentro de pilar y sobre todo saber q a pesar de que se duchara iba a llegar a su casa aún con rastros de mi leche masculina y con el recuerdo de mi erecta virilidad invadiendo su intimidad.
Ojalá haya una segunda ocasión para llegar aún más allá, se me ocurre darle una soberbia mamada de culo y venirme intensamente después de darle sexo y pasión por su orificio más íntimo y estrecho.
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