Sitio exclusivo para adultos · Comunidad privada · El NO se respeta

Historias y Relatos Swinger

historias reales de nuestros usuarios

Historias y Relatos Swinger

Conoce las historias calientes de nuestros usuarios.


UN POCO DE EXCIBICIONISMO Y SEXO AL AIRE LIBRE

Salí del trabajo y venía enfiestado, por lo que al pasar por la Zona Rosa, buscando un sanitario, entre a un bar en la calle de Amberes, el lugar era muy reducido, por lo que al pasar, es inevitable que algún cuerpo se te recargue, pero al ir avanzando unas ricas nalgas se me repegaron con mas fuerza que las otras, detalle que noté siguiendo mi camino, y cuando voltee a ver, era una chica, de cuerpo normal que se veia muy animada charlando con dos caballeros.

Al salir del sanitario y tras lavarme las manos, pedi una cerveza para ver que tal pintaba la suerte, por lo que me instale en un banquito cerca de la chica, viendola de frente, quien me sonrio y se acercó, bailando, diciendome su nombre y me preguntó que hacía ahí. Me presenté y le dije que había pasado al sanitario y al sentir la calidez del lugar, decidí tomar una cerveza.


Me preguntó si bailaba y le dije que no mucho, a lo que me dijo "Perfecto, a mi me gusta bailar y que me toquen, quedate ahí y solo sigue el ritmo", recargó sus nalgas en mi pene y se empezó a mover, tomando mis manos y guiandolas por su cuerpo, recorriendo la tela de su vestido por sus senos y girando la cabeza para susurrarme cosas al oído, ¡Vaya que estaba caliente!.

Así, le seguí el juego y la empecé a cachondear, manoseandola sin importar quien nos viera, y aunque nos veian, a nadie parecía importarle demasiado.

Discretamente pasé mis manos entre sus piernas y se sentía mojada su tanguita, por lo que empecé a frotarla sintiendo como se incrementaba su humedad y ella seguía moviendose, tallando mi palo con sus nalgas.

Mtí mi mano en su prenda y con mis yemas frotaba su clitoris, ella solo se dejaba hacer, calentando el ambiente y disfrutando.

Cuando le metí un dedo, soltó un gemido leve pero perfectamente audible, señal de lo que estaba sintiendo, por lo que se volteó y me besó, así, con mi mano dentro de su prenda, dejando sus nalgas y su culo a mi merced, levantando la pierna y siguiendo con el cachondeo.

Así, sin importar que su vestido se levantara y se le vieran las nalgas, seguí acariciandola y metiendole los dedos mientras ella metía mano en mi pantalón y frotaba mi pene.

El orgasmo de ella fue inevitable y chorreó un poco sus piernas, disfrutando la venida y dandome un profundo beso.

Se recargó en mí y me preguntó donde vivo, a lo que me dijo que le quedaba de paso y si quería, podiamos ir a otro lado.

Ni tardo ni perezozo acepté, le pregunté por sus amigos y me dijo que ellos ya tenían su movida y solo los acompañaba para taparle el ojo al macho.

Me preguntó si traia carro y le dije que no manejo, por lo que salimos y caminamos a donde estaba el suyo. Nos subimos y ns besamos, hubiesemos cogido ahí, pero había bastante policía en las calles, por lo que nos enfilamos rumbo a mi casa.

Ella me dijo que quería hacerlo en un lugar público, por lo que al pasar por el bosque de Aragón, me preguntó si lo había hecho alguna vez ahí, a lo que respondí afirmativamente, y me dijo "Estaría padre hacerlo ahí, ahorita". Le dije que si quería, podiamos hacerlo amparados por la obscuridad, indicandole que se estacionara en una colonia frente al bosque y cruzamos la avenida, entrando por un sitio donde falta un barrote.

Asegurandonos de que no había mayor riesgo, seguimos con nuestro faje y nos despojamos de la ropa, acomodandola en el piso y aprovechando las sombras para seguir lo que iniciamos en aquel bar.

Acomodados en elpiso, hicimos un 69 riquisimo, arrancandole otro orgasmo mientras las luces de uno que otro coche nos iluminaban tenuemente al pasar.

Ella se incorporó, quedando con su cosita en mi boca, que saboraba los jugos que le escurrian y jugueteaba con la lengua en su clitoris.

Así sin más, se acomodó en mi verga y se la metió de un solo sentón, disfrutando como poseída y moviendose con fuerza, como si no hubiera mañana.

Tuvo otro orgasmo y con mi verga dentro recargó su espalda en mi, sacandose mi verga y girando para seguir con otra cabalgada, de frente, ofreciendome sus tetas a las que me abalancé y lamí mientras mis manos apretaban sus nalgas y exploraban su culo, dilatandolo.

Cabalgó y tuvo un orgasmo más intenso, chorreando mis huevos y gimiendo ya sin pudor alguno.

Me incorporé y la puse de perrito, arqueando ella su espalda hacia abajo, dejando sus hoyitos al descubierto, por lo que se la metí por la vagina y uno de mis dodos se fue dentro de su colita, luego otro, cosa que ella disfrutaba, bufando, diciendome que era una perra en brama que necesitaba más, teniendo un nuevo orgasmo que me empapó la verga por completo, asi que apenas finalizaron sus contracciones, saqué mis dedos del culo y se la metí, ella gozando y moviendo las caderas, mientras se frotaba por debajo con una mano y acariciaba mis huevos.

Tuvo un par de orgasmos más así, y cuando se recostó para recuperar el aliento, de nueva cuenta se la dejé ir por la vagina, sin que ella se resistiera, estaba extraviada entre tanto placer y solo quería más, llegando a su límite con sus piernas rodeando mi cintura, su lengua en la mía y mi leche inundandola.

Permanecimos así unos minutos hasta que nos recuperamos, al sacarle mi verga y ver como escurría, se abalanzó sobre ella y la limpió mientras se dedeaba y embarraba el cuerpo con los jugos de nuestro pecado.

Nos vestimos y regresamos a su auto donde ella descansó, me preguntó si vivía muy lejos y le dije que a unas cuadras, por lo que me dijo que si no había problema si me dejaba ahí para enfilarse a su casa directamente.

Nos despedimos, intercambiamos numeros y acordamos que la próxima vez que nos vieramos, lo haríamos recordando esta inolvidable noche.



Regístrate y conoce mas historias