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Viejito servicial (Historia de mis amigos efra_viol) ayude a subirla
Hola mi nombre es Efraín a mi esposa y a mi desde novios nos gusta hacer jueguitos de exhibicionismo, a mi mujer le gusta provocar y a mi en lo personal ver como la desean me prende muchisimo. Y desde hace mucho tenemos ya ciertas rutinas para este tipo de salidas.
Betty (no es su nombre real) es bajita de 1.60 m., blanca muy risueña y linda de rostro, cabello largo y una figurita de guitarra, es digamos lo que muchos consideran gordibuena, o séa con unos kilitos extras pero muy bien distribuidos y firmes a base de zumba, pechos normales pero definitivamente lo que mas atrae las miradas es su trasero, muy nalgoncita, lo sabe y lo luce a la perfección.
La anecdota que les compartiré paso hace unos años, teniamos la rutina de comprar nuestra despensa para el mes en un supermercado que empieza con W, por lo general en viernes, es curioso pero esos días hay pocas personas , supongo que todo mundo anda cansado de la emsna de trabajo y lo ultimo que quiere es ir al super en viernes a ultima hora, pues bien a nosotros ya se nos había hecho rutina de cada 15 días y aprovechamos para salir a la calle y que Betty luciera algún atuendo sexy.
Esa ocasión levaba un pantalon verde creo les llaman "yoga pants", son como de licra muy delgada y traslucida acampanados de abajo pero de arriba muy ajustados están hechos para ser muy comodos casi una segunda piel, abajo un calzoncito a rayas que se transparentaba a la perfección, zapatillas y chamarra.
Se le veia un culo espectacular y desde que dejamos el auto estacionado hasta el acceso estaba yo hipno tizado viendola andar, mirando como a cada paso ese pantalon se enterraba entre sus hermosas nalgas y mas de uno de los empleados y consumidores volteaban a verla, mientras mi mujercita hacia su ya perfeccionada rutina de lucirse de manera simulando descuido, contoneandose o agachandose y yo a la mía caminando lejos de ella haciendome el distraido para que los afortunados disfrutaran al verla, entre ellos un señor grande de edad, no sé facil de 60 años y tantos, que tenía ya un buen rato siguiendonos, mas bien siguiendola a ella. Hicimos nuestras compras y el viejito atrás viendole las nalgas a mi esposa de manera cada ves menos disimulada, acabamos de meter la despensa a nuestro carrito del super y le comente a mi esposa el detalle del viejito, ella solo se rió y dijo que obviamente se había dado cuenta y me dice con expresión travieza, a ver pierdete por ahí un ratito me voy a lencería a ver que hace.
Yo como niño emocionado le dije "va" y me fuí a ver las teles para hacer tiempo.
Medio escuchaba al don con respiración agitada diciendo; "Ah mire este se le ve bonito, debería comprárselo", en un momento voltee y vi que no era el único observando la escena, estaba una señora de esas empleadas que acomodan la ropa pelando los ojos y con cara de desaprobación, la verdad me dio un poco de pena y salí de entre los exhibidores para regresar por mi carrito y de nuevo al pasillo de las teles y como si apenas hubíera regresado le dije en voz alta, "mi amor aqui estas" y alcé la mano saludandola acercandome con mi carrito de las compras, la ví como siempre hermosa con esa sonrisa pícara y haciendome señas para que me acercara, el viejito me vio, bajo la cabeza y desaparecio como ninja entre los exhibidores, cuando llegué con ella, solo sonreía y buscamos al señor con la mirada pero ya estaba en las cajas todo nervioso y emprendiendo la huida. Fue una situación excitante y extraña pero no pude evitar reír cuando mi mujer volteo y aún tenia una tanguita morada atrapada entre las nalgas pues al parecer el señor dejo incompleto ese trabajo jajajjaj.
Ya en el camino de vuelta a la casa ella me comentó que ella fue la que se animo a hablarle al señor pidiendolé opinión sobre que calzoncito se le vería mejor, me dijo que el viejillo se dio su buena agasajada pero siempre guardando la compostura de caballero, de hecho decía que le dio ternura, pero no por eso dejo pasar la oportunidad de de amasarle como quizo las nalgas a mi esposa.
Y esa es la historia, quizas no tan audaz como muchos de los relatos que abundan por aquí, pero para mi esposa fue la primera vez que rompimos la barrera de solo dejarnos mirar y dejarse tocar, está de más decir que al llegar a casa lo hicimos como adolescentes recordando lo sucedido y estrenando esa tabga que compramos como recuerdo y supongo que para el viejito será una anecdota erótica que contar entre sus cuates.
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