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Historias y Relatos Swinger

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Con la doñita

Soy del Distrito Federal,de complexión media, no feo y ni tampoco un galán de telenovela, simplemente soy normal y mi amigo también es normal, aunque luego dicen que está muy, muy cabezón.

 Para celebrar la Navidad, una amiga del trabajo se quedó solita, ya que su marido salió de viaje, dejando a sus hijos con los abuelos y terminó invitándome a cenar. La verdad, mi amiga tiene muy buen cuerpo, es de tez morena, nalgona, alta pero con una cara que te arruina el espectáculo; en las fiestas de fin de año, siempre me daba mis buenas probadas de su tremendo culo a la hora de bailar pero jamás pasó por mi cabeza llegar a algo más, sólo el clásico morbo de verle las nalgas cada vez que se pudiera.

 Ese día, le hablé a las 8 de la noche, me dijo que pasara por ella a su casa, así que me dirigí hacia allá y al salir, me llevé la mejor sorpresa del mundo, llevaba un vestido verde, entallado pero algo corto, con unos tacones que combinaban, el cabello recogido y su bolso de mano, se veía espectacular, incluso en ese momento me pareció guapa, hubiera dicho bonita. Al momento, le di un beso en la mejilla y la tomé del brazo para subirnos al carro y ya manejando, no podía dejar de verle sus piernas, torneadas, con ese color de piel que atrae a cualquier hombre y me decía a mí mismo "¿por qué nunca me fijé en ella?, chance ahorita no estaría en mi carro, si no en mi cama".

 Platicamos de madre y media, de la familia, de nuestras parejas, o en mi caso, de mi ex pareja hasta que llegamos al restaurante, donde ya nos esperaban pues había reservado. Empezamos con unas copas de vino para celebrar, todo parecía normal, luego platicamos y me contaba algunos chismes de la oficina, de su vida hasta que poco a poco, entre comida y vino, nos empezamos a alivianar un poco más, incluso me atreví a decirle que se veía hermosa, ella me devolvió el halago.

 Cuando estábamos terminando la cena, un grupo de esa música relax empezó a tocar, entonces algunas parejas se pararon a bailar y ella me pidió hacer lo mismo, a lo que accedí, enseguida nos fuimos al centro y como si fuéramos una pareja de hacía tiempo, me puso los brazos en el cuello y bailamos despacio. Les juro que eso me puso a mil, sintiendo sus brazos y su cuerpo cerca del mío, pudiendo tener mis manos en su cintura, eso estaba a punto de convertirse en una erección descomunal, de esas que te pasan de vez en cuando, hoy todavía no sé cómo chingados logré contenerme.

 Seguimos bailando así un rato, no sé cuánto, solo sentía mis manos en su cintura y sin darme cuenta, se las bajé a su cadera, sintiendo el comienzo de ese enorme trasero; al instante, ella sonrió y sin mediar palabra, me besó, me besó rico y pensé que si tal vez no estuviera tan fea, la volvería mi mujer pero en ese momento, me valió madres, correspondiéndole y nos dimos otro beso, corto pero con pasión. Luego, me tomó de la mano y me pidió ir a su casa, pensando "ya chingué, me la voy a coger y a disfrutar, total, no está su güey, estoy libre, una más a la cuenta”, enseguida salimos del lugar y le propuse ir a mi casa, a lo que ella accedió, acercándose más a mí en el carro y empezó a acariciarme mi pierna, mi entrepierna con su mano.

 En ese momento, mi pene ya estaba a mil y siendo profesional, o al menos, eso me pareció, me desabrochó el cinturón y el pantalón, luego me sacó mi verga y me la empezó a mamar de la puntita, después bajó y bajó, dándome una buena lamida de huevos, lo mejor fue que volteaba a verme, como esperando mi aprobación y le dije "¡qué rico me la chupas!". Llegamos a mi casa, dejándola pasar primero pero la sujeté de su cintura y atraje su trasero a mi pistola, lo que enseguida entendió y me restregó ese par de nalgas en todo mi miembro. Pronto, le subí el vestido y vi que traía una tanguita verde que ridículamente combinaba con su ropa, pensando "méndiga, ya sabía que íbamos a terminar cogiendo" porque eso les doy de tip, cuando una mujer combina su ropa interior es porque quería coger y cuando traigan cualquier calzón, tanga, o lo que sea, que no haga juego ni con el bra es porque les ganó la calentura pero no pensaban cogérselos.

 A continuación, le saqué el vestido por arriba, dejándola solo en tacones, pudiendo verle todo su cuerpo, eso me excito más y para mi sorpresa, me pidió más vino, entonces saque una botella de la cocina y enseguida le dio un buen trago. Así seguimos fajando en el sillón de la entrada, empezándole a meter mano en su tanguita, sintiendo ya su vulva excitada y su prenda toda mojada, además olía riquísimo y sentí sus vellitos finitos alrededor de su puchita y dejándola sentada en el sillón, me acerqué a mamársela, ¡qué delicia!, sus jugos sabían a gloria, cosa que nunca me había pasado. También pude sentir que ella seguía tomando y tomando, por mí mejor que se pusiera más caliente y más borracha, capaz que le sacaba una sesión, un video y más.

 De tanto bajar a tomar agua al río, me pidió que nos fuéramos a la cama, que ya no aguantaba, entonces la cargué y la llevé directo al colchón, sin decirle algo y la recosté en la orilla, separándole un poco las piernas de la cama y se la dejé ir toda, ¡qué sensación tan más chingona!, su vaginita estaba toda empapada llenándome mi verga de sus jugos y pude sentir que se venía, ya que hacía contracciones como si succionara mi verga poco a poco. Sabiendo que en ese momento estaría vulnerable, empecé a cogérmela con fuerza y rápido, disfrutando de sus gritos que decían "cógeme, cógemeeee, ¡qué ricoooo!", sentía como me la apretaba de placer y a la vez, se aflojaba esperando a que se la sacara tantito para volver a metérsela.

 De esa manera, logré hacer que volviera a venirse, llenándome la verga de todo su fluido, también se le puso la piel de gallina y veía en su cara cómo se le iba la mente en blanco. Cuando me dispuse a descansar y le saqué mi verga, me pidió que me acostara porque se me subiría, ¡oh, qué delicia fue eso!, nadie había montado mi verga así como ella, se movía como poseída. Yo sólo me limité a agarrarla de las nalgas y a sentir sus movimientos, valiéndole madre si disfrutaba hasta que se volvió a venir de tanto moverse como licuadora, les juro que estuve a punto de venirme también con ella pero mi fuerza de voluntad y mis ganas de seguírmela cogiendo, me hicieron aguantar.

 Posteriormente, se levantó tantito y se recostó a mi lado, diciéndome "ya sentí muy rico hoy, te toca a ti, papi, dime cómo quieres cogerme, soy tuya y hazme lo que sea". Ni pendejo soy, todavía no terminaba de hablar cuando la puse boca abajo, metiéndole una almohada a la altura de su vientre y le separé las piernas un poco; para todos los que han seguido mis experiencias y mis relatos, saben que esta es mi posición favorita y sin decirle agua va, le metí mi reata entre esas dos nalgas, ¡uuufff, uuufff!, les juro que ha sido la sensación más chingona de mi vida, sentí como sus nalgas tan grandes tocaban toda la verga, sin dejar espacio alguno, como si se tratara de una aspiradora. Valiendo madres, le dije "te voy a coger tan rico que vas a querer coger conmigo diario", ella sólo sonrió y se sujetó de las sábanas, al tiempo que ya estaba bien metido en darle duro a ese enorme culito.

 De pronto, sonó su teléfono celular y estuvo a punto de cortarme el rollo, era su marido que quería preguntarle cómo estaba y para mi sorpresa, antes de contestar, se volvió a recostar boca abajo, separó sus piernas y me dijo sonriendo "cógeme mientras contesto". ¡Uuufff!, eso me mató por completo y mientras le contestaba, me dejé ir con todo, sintiendo como si quisiera gemir pero se aguantaba la respiración, logrando contestarle medianamente y hasta que se le salió un gemido, diciéndome "máááás, papi, máááás", se estaba viniendo por tercera vez y no cojo como profesional, ni estoy tan dotado pero la calentura y el morbo de la vieja eran más. En ese momento, escuché como su marido le gritaba "puta, perrraaaa, maldita vieja cabrona, ya te escuché", enseguida colgó, comentándome que se lo merecía porque también era culero y andaba de infiel.

 Todo eso me valió madres, sabía que ella no hablaría ni confesaría con quién y seguí dándole duro, sintiendo sus nalgas rebotar y aplaudirle a mi verga hasta que me salió la última gota de leche, les juro que en esa ocasión, grité cabrón, como si hubiera sacado mi estrés anual, dije anual, cabrones. Después de eso, nos recostamos, nos metimos a la cama y el alcohol y el cansancio hicieron efecto, pues despertamos hasta el mediodía, enseguida revisé su tanguita en el piso y seguía con ese olor increíble a sexo, posteriormente la llevé a su casa y luego de eso, sólo me habló ayer para ver si podíamos coger en enero, ya que se va de viaje.

 Durante una de las posiciones, le grabé un video cortito porque se dio cuenta que estaba grabándola, no me dijo algo pero no quise cortar el rollo; cuando lo vean, súbanle al audio y alcanzarán a escuchar cómo dice que le gusta coger y cuando le pido que siga cogiendo, empieza sola a meterse mi verga, como queriendo masticarla con la vagina.



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