Historias y Relatos Swinger
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FANTASIA
Como les relate, hace poco, somos de ciudad juárez, fuimos de viaje a Miami, y ahí inicio nuestra excitación sobre la realización de un trío, recuerdo el morbo que me provoco el ver que otro desee a mi esposa, y ver como ella tímida, pero se excito.
Aquí en nuestra ciudad acudimos a un restaurant que se llama La Diana, es un lugar agradable, elegante, pero lo mas importante, es que había un mesero jovenm alto delgado, blanco, con una cicatriz en la cara, eso a mi mujer le intrigaba, muy amable el muchacho tendría unos 25 años, total un dia despues de que se tomo unas margaritas, le pregunte que sí le gustaba y me dijo que sí, coqueteela le comente, cuando el se acercaba, ella se inclinaba un poco y le mostraba parte de su pecho, si lo veía pasar se levantaba para quedar frente a él, y mostrale el rico trasero que tiene, esto nos calento a ambos.
Llegamos a nuestra casa, guardamos el auto, entramos, ella traia puesto un vestido corto a media pierna, zapatos de tacon negros, es bajita, yo mi traje habitual, la atraigo, la rodeo con mis brazos, le tomo el cabello como a ella le gusta, la beso, y le pregunto '' te gusta el mesero'' me contesta que sí, con suspiro leve al final, la sigo besando, le acaricio las tetas, deslido mi mano por su espalda, hasta llegar a sus nalgas, ricas, redondas, le levanto el vestido, y no llevaba ropa interior, sabe que me encanta que no use ropra interior cuand salimos, me comenta es una sorpresa que te tenía, le toco la rajita y completamente húmeda, me hinco frente le levanto el vestio a media cintura, ver sus vellos pubicos, cortos, y ese olos, el sabr de su concha húmeda, enpeze a lamer su labios, a meter mi cara entre sus piernas, a mamarle ese coño rico que tiene, (no tenemos hijos) se resiste la sujeto firme del trasero y le digo no mamita ya me calentaste y te voy a coger, estas palabras se viene, la beso de nuevo, nos quitamos la ropa a prisa y la llevo al sillon, le ordeno ponte a cuatro, obedece y veo ese culo que tanto me encanta, sin pensarla, le mordisqueo las nalgas, mientras con mis manos le acaricio el clítoris, a los minutos temina de nuevo... continua
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