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Historias de oficina 1

Hola es el primer relato que escribo espero les guste.

Como muchos habrán experimentado el lugar de trabajo es donde pasamos mayor parte del día conviviendo con compañer@s con los que compartimos horas de trabajo, las comidas, tiempo de esparcimiento en algún bar y con algun@s hasta la cama. Y es que es difícil resistirse a los impulsos sexuales que nacen cuando pasas con esa chic@ tantas horas que hacen que la confianza crezca y el trato pase a ser un coqueteo discreto e inofensivo el cual puede convertirse en un deseo sexual tan intenso con cualquier insinuación o situación idónea para empezar una rica aventura sexual.

He tenido varias experiencias con compañeras de trabajo, como muchos habrán tenido, Pero esta experiencia que les relato fue con una chica de departamento de RH, Fernanda, mide 1.55, complexión normal, unos senos medianos, piernas formadas, unas nalgas grandes y piel blanca, me encanta verla en falda. Después de un tiempo coincidimos en una salida después del trabajo con varios compañeros, después de un rato solo quedamos 4 en la mesa, 2 hombre 2 mujeres. Ya con unos tragos encima la otra compañera cambio el tema por cosas más sexuales, ya sabíamos que ella era de mente abierta y me gustaba mucho su forma de pensar, pero esa es otra historia, por lo que no tardó en retirarse llevándose al otro que estaba en la mesa que hábilmente la convenció de seguir la fiesta en otro lugar.

Con los tragos y la platica que nos dejó bastante calientes, en el instante que se fueron me acerqué a Fer y como presentíamos ambos queríamos coger por lo que sin decir nada empezamos a besarnos, como ya quería meterle mano pedí la cuenta, pero como buen Godín tuvimos que ir a la oficina por nuestras cosas, en el camino no parábamos de besarnos y tocarnos, cada vez que nos besábamos fer tocaba mi verga encima del pantalón y yo alternaba entre su seno o su trasero, ella vestía una blusa negra pegada y una falda holgada que le llegaba a las rodillas. Antes de entrar a la oficina nos detuvimos para un último beso, ya que había vigilancia dentro, ella metió su mano a mí pantalón agarrando mi verga, y me susurró que ya la quería dentro. 

Entramos a la oficina y en los elevadores seguimos con los besos, al llegar al piso ella fue a su lugar y yo al mío los cuales estaban en diferentes alas, cuando nos encontramos de nuevo me dice que si vi al velador lo que contestó que no, de inmediato sabiendo en qué pensaba nos metimos a una de las salas, la senté en la mesa y me puse de rodillas poniendo sus piernas en mis hombros, su falda se subió hasta su cintura dejándome ver su ropa interior que estaba ya húmeda, un calzón pequeño pegado sin llegar a ser de tanga de hilo, color morado el cual empecé a tocar con los dedos encima mientras fer empezaba ya a gemir, en eso siento las manos de fer en mi cabeza y me atraen a su vagina lo cual yo empiezo a dar unos mordiscos encima de su calzón solo para prepararla para mí lengua la cual después de hacer a un lado empiezo a jugar con su vagina, hasta que siento como tiene un orgasmo, donde ya olvidándonos donde estábamos ella gimió fuerte y me llenó mi boca y cara de sus corrida. Yo seguí complaciéndola un rato más hasta que tuvo otro orgasmo ahí cuando ella me indicó que me levantara, nos besamos un rato, yo sabia a ella, luego me sentó en una silla me abrió el pantalón y se metió mi verga en la boca, eso fue un rato porque ella quería ya tenerme dentro, por lo que se paró y poniéndose arriba de mi en la silla con una mano se hacía solo a un lado el calzón mientras bajaba a mí verga que fue entrando hasta tenerla completamente adentro y empezó a moverse, daba saltos, empezó a gemir riquísimo, casi gritando, después aproveche para quitarle la blusa y el bra y por fin empezar a chupar esos senos. No tardamos mucho en tener un orgasmo, ella se sentó subiendo sus piernas como tratando de abrazar la silla lo cual hizo que apretara riquísimo mientras terminábamos y los movimientos de nuestros orgasmos fueran increíbles.

Seguimos en esa posición un rato besándonos, cuando ella se bajó y se veía que quería más por lo que empezó otro oral hasta que me tuvo listo para empezar de nuevo la subí a la mesa cómo empezó todo esto, ahora si le quite su calzón y agarrándola de las piernas la empecé a penetrar, a un ritmo primero despacio pero fuerte y luego un poco más rápido, en ocasiones dejaba sus piernas solo para jugar con sus senos y acercarme a chuparlos. Después de un rato cuando ya se venía otro orgasmo me subí sobre ella y a penetrarla más rápido y duro hasta que volvimos a terminar.

Después de descansar un rato nos vestimos y nos fuimos a casa mi casa, que no fue hasta al día siguiente que no volvimos a hacerlo, estuvimos viéndonos un tiempo sin que nadie supiera en la oficina hasta que ya fueron muy esporádicos los encuentros.


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